Le sucedió saliendo de la escuela. Él recuerda que llegó al templo para darle aviso al cura de que ya no apoyaría más en las labores de la iglesia; pero el abuso al que sobrevivió fue cometido en la misma casa parroquial del padre Felipe Guzmán.
Corría el año 2015. “Me voy a quedar solo”, fue lo que dijo al principio el sacerdote Felipe, intentando chantajearlo cuando conoció la decisión del muchacho. Conversaban en la casita contigua a la iglesia, donde suelen vivir muchos de los sacerdotes en México.
Luego el padre Felipe se puso violento: le dio unos aventones, luego unos jaloneos de ropa, cuando sintió las manos del agresor, el jovencito de 16 años entró en estado de shock y apenas atinó a decir.
Curas abusan de niños ‘en nombre de Dios’ en México… luego se amparan





















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